No creo nada en el pensamiento intelectual (o en el pensamiento en general).

Cuando terminé la carrera empecé el doctorado; fue una época muy feliz que me dio muchas satisfacciones, académicas y personales. Me demostré a mí misma muchas cosas y trabajé temas que me enseñaron mucho del (de los) mundo(s). Pero lo dejé, nunca presenté el proyecto de investigación. En el momento me di cuenta perfectamente de que era una cuestión de qué quería ser.

En estos días empiezo un Experto universitario en lenguas y culturas de India e Irán. Es fascinante. Siempre me he sentido atraída por la India y el budismo, pero no de una manera intelectual, sino más bien… vital.

Hoy leí algo revelador:

[…] en la India no se concibe que el esfuerzo por el conocimiento no sea al mismo tiempo el esfuerzo por el propio perfeccionamiento, y un medio de “redención” […]. Los filósofos “profesionales” de la India son pues en general también expertos en yoga y meditación. La filosofía es para ellos la herramienta  racional con la que se accede a algo que queda más allá de ella, y que es la verdadera felicidad de un espíritu sereno […]. De este modo el razonamiento y la técnica de autocontrol cooperan para lograr que el individuo  goce del fruto del conocimiento de un modo que nosotros calificaríamos de físico.

Durante mucho tiempo pensé que los logros académicos eran el baremo único por el que se medía la capacidad de las personas, y me sentía en desventaja respecto a los demás porque siempre he sido una persona más bien emocional. Después de dejar el doctorado me di cuenta de que si lo que estudio no me ayuda a crecer no me vale de nada. Siempre sentí que estudiar era estudiarme a mí misma y desarrollarme, no conseguir una meta concreta (y menos una meta que consista en la competitividad o cuestiones semejantes).

Afortunadamente tengo mis inquietudes y muchas ganas de aprender, y  materiales preciosos que de repente se me ponen delante; yo aprovecho y le cojo al vuelo los tres pelos a la oportunidad. Lo mejor de todo es que no paro de crecer y reencontrarme en esta fiesta que es hacer elecciones en la vida.

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